Micaela La historia de mi puñetera vida 2009-10-15T14:45:42+00:00
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Videojuegos the-shaker: that blog/flickr/multimedia-aggregator kind of thing Micaela http://s3.amazonaws.com/lcp/micaela/myfiles/ullllll65x65.jpg http://micaela.lacoctelera.net/post/2009/10/15/una-casa-la-alpujarra Una casa en la Alpujarra 2009-10-15T14:45:42+00:00 2009-10-18T00:45:34+00:00 <p><img class="imgizqda" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/micaela/myfiles/Bubion2.jpg" alt="" width="335" height="210" /> </p> <p>Necesito vacaciones con urgencia, pienso mientras alcanzo del altillo la maleta rojo pasión comprada hace un año expresamente para el viaje a Alemania. Nunca he sabido organizar las cosas que me llevo, las que en teoría son imprescindibles y las que no lo son. Por eso cuando deshago la maleta puedo encontrar cualquier cosa menos lo que realmente necesito. Por cada viaje que realizo, compro una libreta nueva, de esas de anillas, sencilla y manejable, para poder llevarla encima sin problemas. La de este viaje es de color azul. Escribo sólo por una cara, para después, una vez acabado el viaje poder arrancar las hojas y pegarlas en mi álbum de viajes, junto con las fotos, los tickets de museos o restaurantes, posavasos, hojas de plantas que me resulten curiosas, mapas, billetes de autobús, tren o avión, cualquier cosa que me ayude a recordar después.</p> <p>Tengo una casa en la Alpujarra, a los pies de Sierra Nevada. Una casa de pueblo, heredada de mis abuelos con los techos forrados  de cañas y el suelo de cemento, con paredes gruesas que no dejan pasar el calor. También tengo un bancal donde hay almendros, olivos y chumberas, varias parras, un par de manzanos, un peral, dos nogueras y dos castaños, varias higueras y un azufaifo. Este año he descubierto a dos metros del castaño un Ginkgo Biloba, regalado a mi abuelo por un pariente creyendo que era un albaricoquero, pero que nunca ha dado frutos, ni los dará.</p> <p>Los primeros días en el pueblo se fueron sin apenas aprovecharlos. A mediados de agosto conocí a una pareja de holandeses que tienen un cortijo en la sierra. Una noche me invitaron a cenar. Bebimos vino hecho por ellos y después de cenar nos tumbamos a mirar el cielo. Fue una noche preciosa, la mejor del año para ver estrellas fugaces. Aquella noche ví la estrella fugaz mas grande, hermosa y larga  que jamás ha existido. Ví cómo iluminaba todo el cielo justo en el momento en el que les contaba una historia de un tesoro morisco que mi abuelo había encontrado (inventado, claro).</p> <p>Los días fueron pasando entre paseos en bicicleta, caminatas a la sierra, siestas de varias horas, cervezas frescas y tapeos varios.</p> <p>A finales de agosto tenía ganas de cambiar de aires y me fui a Cabo de Gata, sin planes. Tuve suerte y encontré un hotelito pequeño a orillas del mar. Si nunca has ido por allí, te recomiendo que vayas pronto, antes de que lo descubra más gente. Es un lugar casi virgen con unos contrastes increíbles y unas playas preciosas. Justo el primer día conocí a un argentino simpático que me sirvió de guía y del que no me separé en los cuatro días que estuve allí. A todos los argentinos parece que les gusta el psicoanálisis. Se llamaba Leo y le acababa de dejar su novio. A pesar de todo no estaba triste. Decía que todo sucede por algo, y que no hay que darle vueltas a nada. Me contó una anécdota muy graciosa de una vez que se emborrachó y llegó a casa tambaleándose. Su madre se despertó y le dijo que prefería un hijo maricón a un borracho como él. Entonces le contestó: mami, tenés las dos cosas.</p> <p>Su conclusión con respecto a mí el día que nos despedimos fue: Tienes que creer más en ti misma Micaela, y entonces creerán los demás. Y quiérete mucho, dijo.</p> <p> </p> Micaela http://s3.amazonaws.com/lcp/micaela/myfiles/ullllll65x65.jpg http://micaela.lacoctelera.net/post/2009/08/02/una-casa-el-eixample UNA CASA EN EL EIXAMPLE 2009-08-02T21:11:05+00:00 2009-09-21T10:48:22+00:00 <p><img class="imgizqda" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/micaela/myfiles/eixample2.jpg" alt="" width="392" height="403" /> </p> <p><strong>Rechacé mi primer trabajo cuando supe las condiciones que imponía la señora y la remuneración económica que me daba a cambio. También influyó que la entrevista para el empleo la realizara en su casa y la rabia sorda que sentí. Tenía dieciséis años y toda la vida por delante. Nunca había entrado en un piso del eixample barcelonés. No tenía idea de que la gente pudiera vivir así. Di mis primeros pasos en una barraca de la periferia de Barcelona, rodeada de regueros pestilentes y  sin agua corriente.. Para lavarnos, mi madre recorría cada día el camino hasta una fuente pública donde llenaba garrafas de agua que almacenaba en una especie de patio que mi padre había construido detrás de la chabola. En verano jugábamos a nadar en barreños llenos de agua y en invierno calentábamos el agua al fuego para poder lavarnos la cara. Fue una época que recuerdo bonita a pesar de las estrecheces. Salíamos a la calle a jugar a la cuerda, a la goma, al churro media manga mangonero, a la charranca. Periódicamente un niño aparecía con un trompo, y todos comprábamos trompos, y hacíamos competiciones. Al poco tiempo y sin saber bien por qué aparecían los yo-yos, y todos con yo-yos, hasta que también se extinguían y aparecía el hula-hop, a bailar todos. No sabíamos nada de modas, ni de marcas, ni de nada. No nos interesaba. Una navidad, nos cambiaron las barracas por pisos de protección oficial. A todos nos pareció el paraíso. Un piso con baño, una bañera para ducharnos, luz eléctrica, intimidad. La gloria. Las deficiencias de construcción vinieron después. Pero qué sabíamos nosotros de defectos de materiales.</strong></p> <p><strong>Nunca había salido muy lejos del barrio nuevo, como llamábamos familiarmente a nuestro nuevo distrito. La panadera de la esquina me dio una dirección y me dijo, di que vas de mi parte. Cogí el metro y bajé en Paseo de Gracia. Buscaba una calle perpendicular, que lo cruzaba, me perdí. Me perdí en el espectáculo de su arquitectura. Oh, La Pedrera, que majestuosidad. Tuve que preguntar por la calle que buscaba, por fín la encontré. Un portero de finca me impidió el paso, donde te crees que vas, dijo. Al principal segunda, me están esperando. No se lo creyó y llamó para confirmar. Pasa chata. Gilipollas, le dije con la mirada. El timbre de la puerta sonó con un tañido de campana que me sorprendió. Me hizo pasar a un salón inmenso, tan grande como toda mi casa. Frente a mí había una chimenea, algo que me pareció insólito. El sofá te acogía suavemente como un amante aplicado, me sentía envuelta en su abrazo. La señora me pareció muy alta, no ví sus tacones hasta que se sentó frente a mi, vestía un traje negro que se le ajustaba al cuerpo como un guante. Me pareció guapa y elegante. Se llamaba Laura. Desde entonces asocio ese nombre con la sofisticación, el estilo y a finura. También con la maldad. </strong></p> <p><strong>Usted está buscando una canguro para sus niños, vengo por el puesto. Verás, dice. Necesito a alguien que vaya a buscar a los niños al colegio y se quede con ellos hasta que mi marido y yo volvamos del trabajo. Tengo una galería de arte, ¿sabes que es?. Claro, me gusta pintar. A veces pinto. En el barrio, la asociación de vecinos hace cursos de pintura y me apunté a uno. El profesor dice que pinto bien, que tengo estilo. La semana pasada nos llevó a ver una exposición de un amigo suyo. Pues eso, dice Laura, vendo cuadros. Tu trabajo consistiría básicamente en cuidar de los niños. Tres, dos niños y una niña. Te pagaré por semanas. Cinco mil pesetas. Volvemos tarde, sobre las once de la noche, a veces más tarde. Tendrás que darles la cena. Nada sofisticado. Verdura o ensalada, un bistec o pescado. Alguna pizza. Lo típico. De paso que haces la cena para los niños, pones un poco más y así ya cenamos mi marido y yo. Muchos días llegamos cansados y sin ganas de nada. No siempre. Muchas noches cenamos fuera, con amigos, o por trabajo. Te avisaré cuando no vengamos, claro. Tendrás que plancharle la ropa a los niños para que se la pongan por la mañana, y de paso, planchas lo que te deje sobre la tabla. Y pones un poco de orden en la casa. Con tres niños ya puedes imaginar lo que se ensucia. Miro el techo, con molduras antiguas, que le dan al ambiente un cierto aire de distinción. Techos altos, altísimos, espacios amplios. Un gran balcón que mira a un  jardín interior de patio de manzana señorial, prohibido al mundo y sólo abierto a unos pocos privilegiados que lo miran sin ver, que no lo aprecian, pienso. En un lugar como este tiene que ser un gozo vivir.</strong></p> <p><strong>Usted lo que quiere es una criada gratis, por cuatro duros. Me sale una voz ronca, resentida. Ella me mira sorprendida. Muy digna, me levanto. Busco la puerta y salgo sin decir adiós. Muchas veces he soñado con tener una casa en el eixample. Todas las semanas me gasto un par de euros en lotería. Para ver si mi sueño se hace realidad.</strong></p> Micaela http://s3.amazonaws.com/lcp/micaela/myfiles/ullllll65x65.jpg http://micaela.lacoctelera.net/post/2009/07/27/cita Verdades como puños 2009-07-27T20:42:49+00:00 2009-07-28T23:48:23+00:00 <p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/micaela/myfiles/02Wilde.jpg" alt="" width="210" height="261" /><strong class="large">El hombre es menos sincero cuando habla de sí mismo. Dadle una máscara y os contará la verdad.</strong></p> <p><strong class="large">Oscar Wilde</strong></p> Micaela http://s3.amazonaws.com/lcp/micaela/myfiles/ullllll65x65.jpg http://micaela.lacoctelera.net/post/2009/07/05/entre-piernas Entre las piernas 2009-07-05T22:02:38+00:00 2009-07-23T05:37:13+00:00 <p class="large"><img class="imgizqda" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/micaela/myfiles/entre-las-piernas.jpg" alt="" width="168" height="141" /><strong>Me exprimo el cerebro y no consigo recordar su nombre, ni tan siquiera su cara, sólo recuerdo la postura: desafiante, un poco obscena, con los pantalones tejanos apretados,  brazos cruzados, tumbado hacia atrás con las piernas abiertas encima de un pupitre que ya se le hacía pequeño a un cuerpo que  rozaba la adolescencia. Yo contemplando su paquete sin disimulo, porque realmente no miraba aquel bulto por ser suyo sino por lo excitante que resultaba recrearme en algo que nunca había visto.  Pensaba, eso si lo recuerdo, en como sería aquello que tenía entre las piernas, como sería cogerlo con mis manos. Ahora, pasados los años, he visto ya unos cuantos y los he tenido entre mis muslos.  Y aún así, sigo recordando la excitación que sentí y  esa  primera estela de deseo tan sólo imaginada.</strong></p> Micaela http://s3.amazonaws.com/lcp/micaela/myfiles/ullllll65x65.jpg http://micaela.lacoctelera.net/post/2009/06/24/silencio Silencio 2009-06-24T19:45:50+00:00 2009-07-05T22:06:04+00:00 <p>                                                                                                                   </p> <p><img class="imgizqda" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/micaela/myfiles/2980349615_2147cc1bd6_o.jpg" alt="" width="286" height="149" /><strong class="large">Algo esperaba, pero los días iban pasando y nada sucedía. Todo seguía igual. ¿qué esperaba? Nada concreto, tal vez una señal que me indicara el camino. Pero...¿qué camino? ¿el camino de la desesperación?<br />Hay tantas cosas que no te he dicho y que me hubiera gustado decirte...</strong></p> Micaela http://s3.amazonaws.com/lcp/micaela/myfiles/ullllll65x65.jpg http://micaela.lacoctelera.net/post/2009/06/21/borrachera ¿Borrachera? 2009-06-21T23:53:05+00:00 2009-10-06T19:42:23+00:00 <p><img class="imgizqda" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/micaela/myfiles/lagrima.jpg" alt="" width="314" height="289" /></p> <p><strong>Aquella noche bebí, lo necesitaba. Mi amiga "bolas chinas" y yo nos tiramos a la piscina. Quisimos una noche loca y ¿la tuvimos?.</strong><strong><br /><strong>Mi amiga "bolas chinas" es una vampiresa. Ella sabe tratar a los hombres. Los hombres se vuelven locos con ella. Me está enseñando, no sé si quiero aprender, no sé si me gustará.</strong><br /><strong>Nunca bebo, el alcohol no me gusta, perdón, no me gustaba, aquella noche me gustó.</strong><br /><strong>Hacía frio, era una típica noche de finales de agosto, con tormenta incluida. Nos bebimos una botella de vino entre las dos. Nos jugamos a cara o cruz quien iba a conducir, gané yo. En el juego suelo tener suerte, a veces hago trampas, pero nadie lo nota.</strong><br /><strong>¿Donde vamos? yo que sé, la dejo decidir, a mi la verdad es que me da igual, solo quiero música, empujones y movimiento, tengo ganas de reír, ¿será el vino?. Creo que se me nota en la cara que tengo ganas de amor, me miro al espejo y solo veo unos ojillos achispados.</strong><br /><strong>Ya estamos bailando, la música está muy alta, hace calor, hay demasiada gente, volvemos a beber, intentan ligar con nosotras, mi amiga ríe, habla, arrima su cuerpo al de él, yo miro, sonrío, me dejo llevar. Bailamos hasta agotarnos. Decidimos irnos,  van a cerrar. Salimos a la calle, brisa marina, olor a sal.</strong><br /><strong>Nos vamos, suena un móvil, es el de mi amiga, no sé con quien habla, ni que dice, me da igual. -Te cuento- me dice, y sonríe, enseña los dientes de vampiresa , me mira con cara de complicidad: - Has ligado -  dice, y yo me sorprendo, me miro en el espejo retrovisor y pienso: ¿se me notará mucho la soledad?. Ella sigue hablando: - si, tía, que le molas al amigo del indio (el indio es el ligue de mi amiga, casi dos metros pelo largo y negro), que quieren ir a comer un franfurt, que nos invitan a tomar algo ¿vamos? No lo pienso, ¿el de la camisa negra? pregunto, si, si ese. Vamos.</strong><br /><strong>No está mal el de la camisa negra, sube mi autoestima unos cuantos puntos, está como un queso. Te va a costar pienso, no creas que soy una chica fácil, ¿o si? ¿Me apeteces realmente? no, no me apeteces, me apetece otro, pero ese otro no está, ni estará, se fue, desapareció sin avisar. Yo aún sigo esperando aunque sé que lo perdí hace tiempo. Siento una pequeña punzada en el costado, es dolor por su ausencia. El de la camisa negra se acerca peligrosamente, está tan cerca que puedo intuir sus pensamientos, ¿notará él los míos?</strong><br /><strong>Me besa los labios, no siento nada, me acaricia la espalda y yo pienso en otro. Tengo que hacer un gran esfuerzo para mantenerme a su lado. Me apetece correr, buscarte a ti, besarte a ti, amarte a ti, y tú no estás, está él. Me pide el teléfono, le digo que ya se lo daré, me hago la dormida y noto como me mira. Me siento sucia. Espero a que se vaya y me doy una ducha. Mi amiga bolas chinas está contenta, me cuenta que el de la camisa negra se ha colado por mi, que le ha pedido mi teléfono, que parecía un niño con zapatos nuevos. Yo solo tengo ganas de llorar.</strong></strong></p> Micaela http://s3.amazonaws.com/lcp/micaela/myfiles/ullllll65x65.jpg http://micaela.lacoctelera.net/post/2009/06/20/odio ODIO 2009-06-20T22:11:17+00:00 2009-09-18T15:30:06+00:00 <p> </p> <p><img class="imgizqda" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/micaela/myfiles/001b.jpg" alt="" width="226" height="211" /></p> <p><strong>Odio a algunas personas y no sé bien por qué.  Es verlas y sentir el estómago estallar. Siento como mi cuerpo entra en calor, me arden las mejillas, miro con aversión, respiro con irregularidad. Reprimo los deseos de asesinar a esa compañera odiosa, a ese señor que pasa por mi lado y me roza algo más de lo estrictamente necesario, a esa mujer que no me deja salir del metro, que me empuja hacia dentro del vagón cuando yo quiero salir, a ese hombre sudoroso que justo a mi lado mastica un donut  con la boca abierta y me enseña hasta las amígdalas. Afortunadamente es sólo un instante.  Pero, que miedo me doy a veces.</strong></p> Micaela http://s3.amazonaws.com/lcp/micaela/myfiles/ullllll65x65.jpg http://micaela.lacoctelera.net/post/2009/04/24/un-instante-cambia-todo UN INSTANTE LO CAMBIA TODO 2009-04-24T23:49:44+00:00 2009-06-13T20:21:10+00:00 <p> </p> <p><strong>Joan Prats nunca había pensado en irse del pueblo, se presentía útil y necesitado. Y sobre todo era feliz.  Quería a su sobrina como a una hija, se divertía inventando cuentos para ella, jugando al escondite y dejándose atrapar por la chiquilla cuando jugaban a correr uno detrás del otro.  Era alto y desgarbado, con aspecto de hombre tímido, rubio y con media barba. Algunas mujeres se presentaban en su consulta con enfermedades imaginarias sólo para poder hablar un rato a solas con aquel médico que se pasaba las horas muertas jugando con su sobrina o paseando por el campo escuchando a los pájaros trinar. El no parecía darse cuenta de los esfuerzos que hacían algunas de sus pacientes más jóvenes para idear dolencias ficticias y con esa excusa  que él les hiciera un poco de caso. Todo el mundo sabía que cuando Joan Prats, médico de vocación y ornitólogo de afición observaba los pájaros, el mundo dejaba de existir a su alrededor y nada ni nadie era capaz de distraerlo de aquello que no fuera identificar el canto de los pájaros. </strong></p> <p><strong>Nadie podía imaginar que aquella paz idílica que respiraba aquel hombre acabaría el día en el que la escopeta de caza que limpiaba se disparó accidentalmente con la mala fortuna de atravesar por el camino el cuerpo diminuto de la niña. Nada pudo hacer Joan Prats con toda su sabiduría de médico inquieto para salvar a su sobrina que murió casi instantáneamente en los brazos de su tío. Era otoño, trece de octubre, fecha que quedaría siempre grabada en su memoria, y que el tiempo, caprichoso y voluble se encargaría de recordarle muchos años después y muy lejos de allí, cuando su hija naciera, también el mismo día, a la misma hora y en idéntico mes.</strong></p> Micaela http://s3.amazonaws.com/lcp/micaela/myfiles/ullllll65x65.jpg http://micaela.lacoctelera.net/post/2009/03/17/cuando-ella-naci CUANDO ELLA NACIÓ 2009-03-17T21:25:18+00:00 2009-03-28T23:46:55+00:00 <p> </p> <p><strong>El parto duró cinco días con sus correspondientes noches, noches frías de otoño. Su madre le contaría después que se pasó el tiempo tumbada en la cama mirando cómo, el álamo que asomaba sus ramas por la ventana, agitaba las hojas que iban cayendo una tras otra. La comadrona le ponía paños de agua helada en la frente para intentar bajarle la fiebre y le susurraba al oído que el niño venía de nalgas. La parturienta aterrorizada por los dolores y la fiebre sólo quería morir, que se acabara todo de una vez. La quinta noche, cuando la comadrona dormía agotada el niño quiso salir del vientre materno y se escurrió entre las nalgas de la madre. Era una niña y le pusieron Micaela. Dicen que tardó dos días en emitir el primer sonido y que tardó dos días más en dejar de llorar. Era mi abuela, la que se me aparece en sueños. Y nació un trece de octubre, igual que yo y que muchas otras mujeres de mi familia. En cada generación una mujer de mi familia nace siempre en esa fecha. Eso me cuenta mi abuela. </strong></p> Micaela http://s3.amazonaws.com/lcp/micaela/myfiles/ullllll65x65.jpg http://micaela.lacoctelera.net/post/2009/02/05/hace-mil-a-os HACE MIL AÑOS 2009-02-05T22:50:43+00:00 2009-03-18T23:03:47+00:00 <p><img class="imgdcha" src="http://micaela.lacoctelera.net/myfiles/micaela/banco-pedralbes_editado-1-1.jpg" alt="" width="228" height="318" /> <a href="http://feitus.lacoctelera.net/">Feitus </a> me ha hecho recordar...</p> <p>Hace mil años...</p> <p>...en los Jardines de Pedralbes:</p> <p><img class="imgcen" src="http://micaela.lacoctelera.net/myfiles/micaela/pedralbes4n.jpg" alt="" width="457" height="266" /><img class="imgcen" src="http://micaela.lacoctelera.net/myfiles/micaela/pedralbes-3m.jpg" alt="" width="459" height="288" /><img class="imgcen" src="http://micaela.lacoctelera.net/myfiles/micaela/pedralbes-2m.jpg" alt="" width="460" height="334" /><img class="imgcen" src="http://micaela.lacoctelera.net/myfiles/micaela/pedralbes1m.jpg" alt="" width="462" height="278" /><img class="imgcen" src="http://micaela.lacoctelera.net/myfiles/micaela/GATO2.jpg" alt="" width="462" height="290" /></p>