Escuché un ruido estridente, lejano. Parecía la sirena de un coche de policía. Al principio apenas se oía. Después la intensidad fue aumentando. Abrí los ojos y no supe reconocer aquel sonido. Pasó un rato hasta que identifiqué qué demonios pasaba. Sonaba el despertador. Eran las seis de la mañana. Hora de levantarse. Me di la vuelta y apagué el maldito reloj. Enseguida noté la hinchazón de mis ojos y recordé que había estado llorando casi toda la noche. Por un momento no supe si la mujer mas bella del mundo también había sido un sueño o existía de verdad. Cuando conseguí despertar del todo, me di cuenta que de verdad hubiera deseado que Antonio muriese. Y Antonio había muerto la noche anterior. Cuando llegó la policía, nos trató a todos como delincuentes. Ahora somos todos sospechosos. Cuando vino el juez para los levantamientos de los cadáveres y se los llevaron metidos en bolsas de plástico, pensé en la fragilidad de la vida. Nunca sabemos cuando vamos a morir ni lo que nos va a pasar mañana. Es posible que lo mejor sea no saber. La policía calificó la muerte de Antonio como muerte en extrañas circunstancias. Le van a hacer la autopsia. Creen que puede tratarse de una sobredosis. Pero no están seguros. Nos han citado a todos en la comisaría para interrogarnos. En nuestro edificio reina el nerviosismo. Cada vecino tiene una versión de los hechos diferente. Lo que si está claro es que no volveré a ver a Antonio. Antes de irme a trabajar, he subido a la casa de Antonio y me he quedado un rato mirando la puerta precintada. He sentido unas ganas terribles de romper la cinta y entrar en la casa. Me siento tan culpable por haber deseado la muerte de Antonio. Tengo la sensación de haberlo matado yo. Tengo los ojos hinchados y el corazón roto en pedazos. Salgo a la calle. Por fin este invierno empieza a hacer algo de frío. Ya va siendo hora. Pienso en mi abuela, en mi padre, en Antonio, en la mujer mas bella del mundo y me doy cuenta de que mis pensamientos son todos para gente muerta.
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27 feb 2007 | 11:09 AM
Debes ser una tia interesante. Me encantaría conocerte. Tienes los sentimientos a flor de piel.
27 feb 2007 | 11:51 AM
Hola!Yo tb soy de Barcelona.
Buf.. pues no.. no se le puede desear la muerte a nadie, ni por muy mal que te caiga, pero no tienes que sentirte culpable por su muerte.
La vida es así dura, y en ocasiones díficil.
Siento la muerte de tu vecino.
Saludos!
27 feb 2007 | 02:31 PM
Micaela desde luego la historia es muy buena ¡pero piensa un poquito en los vivos!
Total a fin de cuentas el buen Antonio se ha ido que al igual no era tan bueno como tu te pensabas, ya sabes aquello que dice que las apariencias engañan, así que a comisaría a declarar, ¡uy! que chungo nada más con pronunciar ese nombre me entra urticaria me pasa al igual que al oír hospital o cementerio me da un no se que, bueno seguro que sales intacta porque supongo ¿Qué no tendrás nada que ver con lo ocurrido?
Un beso Micaela
PD: y recuerda los mandamientos ,no desearás la muerte de tu vecino
27 feb 2007 | 06:47 PM
Si esta historia es real, tú no tienes por qué sentirte culpable. ¿Quién en alguna ocasión no le ha deseado algo malo a los demás? pero es sólo eso, un deseo que no tiene por qué cumplirse.
Y si da la casualidad de que sí ocurre, es sólo eso, una casualidad.
No te calientes la cabeza con ello porque no vale la pena.
Un beso.
11 mar 2007 | 05:03 PM
Ya leo un comentario de mi amiga Darunia, una chica amante de historias y con un bello blog. Ya todo ha terminado, ahora solo queda saber qué sucedio?..
Saludos:
Antonio Alviárez